Entrelazando la práctica de la obstetricia con los descubrimientos de la psicología prenatal y perinatal

10 Sep, 2016

Entrelazando la práctica de la obstetricia con los descubrimientos de la psicología prenatal y perinatal

Entrevista a Mary Jakson, Matrona Profesional Certificada

Por Kerry Corelli

Conocí por primera vez a Mary Jackson en 2008 en el Congreso regional de APPPAH en Nelson, British Columbia. Ya sabía de ella porque había visto muchos documentales que mostraban su innovadora labor al tratar de integrar los principios pre- y perinatales en su práctica de obstetricia. Me sorprendió la profundidad y la calma que ella emanaba. En las conversaciones que tuve con ella se podía palpar la perfecta integración de su desarrollo personal y profesional. ¿Cómo hace lo que ella es capaz de hacer? Después de llevar tan sólo un año integrando los principios pre- y perinatales en su práctica de obstetricia –y mientras se trabajaba a sí misma sobre sus tempranas improntas [marcas, traumas o patrones heredados antes de la concepción, en el periodo de gestación, en el parto o posteriormente]- Mary llevó a cabo 63 partos consecutivos en casa sin que fuese necesario después trasladar a las madres al hospital, habiendo durado todos los partos menos de 14 horas menos 3 de ellos y siendo capaces todos los bebés de amamantar. La entrevista que sigue fue mi oportunidad de comprender cómo entrelaza su maestría como matrona con los descubrimientos de la psicología prenatal y perinatal, así como para tratar de desmitificar un poquito la figura de Mary Jackson.

¿Podría comenzar dándonos una idea de su trayectoria profesional?

He sido una matrona –una matrona de partos en casa- durante cerca de 39 años, desde 1975. Comencé por mi cuenta como matrona en California y en ese momento no habían leyes sobre obstetricia. Era un estado alegal, por tanto aprendí siendo una aprendiza y estudiando por mi cuenta, asistiendo y siendo alumna en distintos talleres de distintas personas. Fui aprendiz de una mujer, Louise Scott, que era una abuelita matrona de New Mexico. Después fui aprendiza del Dr. Ettinghausen que también era un comadrón de partos en casa muy conocido; era un doctor que había asistido cerca de 7000 partos en casa.

Después fui a Francia y estudié con Michael Odent los partos en el agua. La gente comenzaba a estar interesada en el parto en el agua y sentí que necesitaba ir para investigar más sobre ese tema. Fue una experiencia que me abrió muchos los ojos.

Entonces, alternando estas estancias de los maestr@s con los que estuve, venía a California a atender partos en casa. En los 70 muchas mujeres estaban hartas de cómo funcionaban los partos en los hospitales, ya que de forma bastante rutinaria las mujeres eran ofendidas y los bebés nacían con fórceps [una especie de pinzas que agarran la cabeza del bebé para facilitar el parto]. Se sentían realmente insatisfechas y enfadadas con las experiencias que estaban teniendo. Había unas pocas mujeres que estaban optando por parir en casa sin asistencia, o parir en casa hubiese o no hubiese con ellas un asistente. La gente se enteró que yo había sido aprendiza, que había asistido partos en casa y me preguntaban si podía ir a sus casas para asistir al parto. Así es como comenzó todo. Yo no recomendaría comenzar de esa forma, pero en esa época, no había ninguna escuela de obstetricia en California. Teníamos que ir muy lejos, a Kentucky o Inglaterra, para ir a ese tipo de escuelas.

Algunos años después de ejercer estas prácticas, a finales de los 70, cambiaron las leyes de California sobre el ejercicio de la obstetricia. Hubo un caso de dos matronas en Santa Cruz que fueron llevadas a la Corte Suprema; entonces surgieron leyes para regular la práctica de la obstetricia, que hasta ahora se había hecho sin licencias. Se nos pidió a tod@s que tuviéramos una licencia. Yo no di ese paso en seguida. No tenía medios para desplazarme hasta la escuela que daba esa formación. El estado me contrató para escribir una prueba para que las personas que ya eran enfermeras registradas y habían tenido mucha experiencia asistiendo partos pudieran superar la prueba y tener la licencia del estado de ese modo. Pero necesitabas ser ya una enfermera colegiada antes de poder hacer ese examen. Y así, antes de ser una enfermera colegiada, ya estaba asistiendo partos en casa; y me arrestaron y llevaron a prisión por hacer este trabajo.

No tenía ni idea de que algo así te había pasado

Ya y, sabes, como mujer soltera, me sentí fuertemente movida a arriesgar mi libertad para defender los derechos de las madres y de los bebés, y de los partos naturales y en casa. Hacer esto como mujer soletera era una cosa. Pero lo que yo realmente quería era formar una familia y tener hij@s, y algunas de mis compañeras matronas les estaban arrebatando a sus bebés lactantes; yo no quería que me pasara eso a mí Entonces, hice el programa de enfermería en Santa Bárbara y obtuve la titulación oficial de Enfermería. Fue una experiencia muy dolorosa. Después, solicité hacer la prueba de capacitación y, cada vez que lo solicitaba, había nuevos requisitos por cumplir.

Finalmente, después de hacer la solicitud cuatro veces, y a pesar de que habían sido añadidos nuevos requisitos (por ejemplo, tenías que ser observada por un doctor y, cuando preguntabas qué tipo de doctor, te decían que cualquier tipo de doctor). Entonces, mis partos tuvieron que ser observados por un doctor de la sala de emergencias y un partero retirado. Lo volví a solicitar y me dijeron, “no, hemos cambiado los requisitos y tienes que ser observada por un obstetra licenciado que actualmente esté en activo. Me quedé atascada en ese bucle durante cinco años. Después hice un par de partos con una familia que conocía al jefe de los obstetras de un reconocido hospital, y me firmó varios partos. Finalmente, pasé esa parte de los requisitos también, pero añadieron nuevos requisitos. En ese momento había llegado una prueba de capacitación que venía de Seattle y la primera vez que fue ofertada, hice la prueba y obtuve mi licencia de Matrona Licenciada en 1997.

Entonces desde el 75 hasta el 97 atendías partos y cosas parecidas en medio de las dificultades políticas. 

Sí. Mientras estaba reuniendo los pre-requisitos del programa de enfermería y después del programa de enfermería, trataba de seguir adelante a pesar de estos obstáculos. Al trabajar con matronas que eran Enfermeras Matronas Certificadas, legalmente podía atender partos debido a que ellas tenían licencias. Después tuve dos de mis bebés en casa cuando ya llevaba 17 años en la práctica de la obstetricia, y tuve dos partos de seis y 3 horas en mi casa, con las matronas Debbie Lowry, Alice Levine y Anna Bunting cuando yo tenía 39 y 42 años. Tuve que recibir cuidado de obstetricia; así que me tocó estar al otro lado. Fue genial.

Después de esto, estuve trabajando en Santa Barbara con otras dos matronas. En los comienzos de mi práctica como matrona siempre fui de la opinión de que, cuanto más practicase, más podría comprender lo que realmente consideran las familias ser un parto ideal. En vez de esto, lo que estaba viendo es que el promedio de partos que se hacían en los hospitales en vez de en las casas había aumentado cerca de un 20%. Esto me sorprendió mucho y sentía que había algo que estaba pasando inadvertido, y traté de imaginarme qué podía ser. Por eso decidí irme a vivir fuera de Santa Bárbara; me fui al campo, al Ojai Valley. Me llevé a mi familia allí y llevamos un ritmo de vida más tranquilo y cercano a la naturaleza. Me tenía que preguntar ¿qué responsabilidad tenía yo en estos resultados, que indicaban una trasferencia de los partos en casa hacia los hospitales? Y estudiando cuestiones de este tipo: ¿hemos llegado a un punto en nuestra cultura de tanta aceleración que las mujeres están viendo que supone un gran reto conectar realmente con la lentitud del ritmo del proceso que se está produciendo dentro de ellas mismas, siendo este ritmo justo el punto en el que necesitamos estar para que podamos estar abiertas y parir a nuestros bebés? Y ¿hemos estado tan desconectados de la naturaleza que no podemos conectar con esa parte primitiva de nuestro cerebro que sabe cómo hacer esto?

Po tanto, simplemente trataba de saber qué debía ser lo siguiente. Las siguientes dos formaciones que hice fueron la formación de craniosacral, el entrenamiento de dos años con Michael Shea y otra formación de dos años del Entrenamiento de la Fundación Castellino, con Ray Castellino. Ambos entrenamientos realmente me permitieron atender los partos de una forma distinta porque realmente me permitían integrar partes de mi propia historia temprana, de lo que pasó en el momento de concepción, gestación, parto y esos primeros años con mi propia familia, mi familia original. Me encantaba eso. Me emocionó tanto este tipo de trabajo, especialmente el trabajo de Ray Castellino, que asistí a la siguiente formación que dio, y la formación siguiente llegué a co-facilitarla junto a él.

Y ahora estoy también co-facilitando una formación que Tara Blasco ha organizado en España. Va a haber otra que voy a co-facilitar con Charisse Basquin en Inglaterra en Octubre de 2014. Ahora estoy haciendo este tipo de trabajo. Realmente lo recomiendo a cualquiera que esté relacionado con los partos y los bebés. Por tanto lo que todo esto me dio fue permitirme integrar esos lugares que no estaban plenamente al alcance de mi consciente. Siempre había tenido curiosidad de porqué cada matrona que conocía tenía un tipo de reto diferente en una u otra área de este trabajo. Puede que para una matrona en concreto las hemorragias supongan un reto, o ayudar a que el bebé respire, o quedar muy tristes cuando se saca al bebé de la madre o tiene una distocia en el hombro. Podía sentarme con alguien sangrando y podía ayudar a que un bebé a que pudiese nacer, pero mi reto era la distocia del hombro.

Entonces, en el entrenamiento de Ray tuve que ver qué cosas habían habido en mi propio parto y descubrí que el cordón umbilical se me había liado fuertemente alrededor del cuello; fue un momento terrible cuando mi cabeza salió fuera y mi cuerpo todavía estaba dentro y el oxígeno cada vez era menor hasta llegar a quedarme sin él. Parecía como si fuese a morir justo allí. Y no morí, sabes, empujé y nací y mi madre me dio a luz; lo hicimos juntas. Estar junto a familias que estaban pasando por la misma situación en la que la cabeza del bebé está fuera y los hombros atascados, realmente era algo que me daba mucha ansiedad, me hacía que me acelerara y desencadenaba esa reacción de lucha o huida de la que quería salir rápidamente; no obstante, solía quedarme para apoyar a la madre a que sacase a su bebé y pudiera nacer. Y tuve que trabajarme bastante a mí misma. Al integrar esa pieza de lo que me pasó en el momento de mi nacimiento, realmente me di cuenta que esa era la memoria que se estaba produciendo cuando me sentaba con otra familia que estaba pasando por esa experiencia. Así que, por supuesto, después de haber integrado esa parte de mi historia, el siguiente parto que facilité fue una distocia de hombro.

Por supuesto

Era el turno de que mi compañera cogiese al bebé y la cabeza salió afuera y tras haber estado trabajando con los hombros cerca de tres minutos y después me miró y dijo, “Necesitas meterte aquí y hacer esto”. Y dije, “Lo sé”. Me senté y fue una experiencia tan diferente para mí porque me sentía arraigada y conectada con la madre y con el bebé, y conectada conmigo misma y no tenía la sensación de quererme ir. Todavía había algún ruidillo interior y todavía quedaba algo de trabajo por hacer en ese lugar, pero era mucho, mucho menor. Y simplemente conecté con la salud en mi sistema, la salud del sistema del bebé y la salud del sistema de la madre y me acordé que los dos saben cómo hacer esto. El bebé sabe cómo nacer, la madre sabe cómo dar a luz. Y, al acordarme de esto, eso ayudó a mi cuerpo a estar relajado y abierto, lo que también facilitaba que el cuerpo de la madre pudiera hacer lo mismo.

Como Michel Odent ha dicho frecuentemente, si hay adrenalina en la sala, eso se contagia. La adrenalina constriñe al cuerpo. Por tanto si me pongo nerviosa y con miedo, si quedo constreñida, esto puede afectar lo que está pasando en el cuerpo de la madre también. Y lo que digo –y que también es verdad- es que la oxitocina se contagia también.

Si el equipo de apoyo de la madre y del bebé pueden estar conectados con la oxitocina y en un lugar de relajación dentro de sus propios cuerpos, entonces esto realmente sirve de apoyo al bebé y la madre para que puedan hacer aquello en lo que están trabajando. Así que en esa experiencia simplemente dije al bebé, “Pequeñín, tan sólo necesito deslizar mis dedos por tu espalda y ver qué está pasando ahí” y entonces lo hice y dije “Oh, este hombro está atascado detrás del hueso púbico,” y simplemente toqué ligeramente el hombro y dije, “debes rotar de este modo”, presioné muy livianamente en esa dirección y comprendí que el bebé necesitaba salir y entonces el bebé simplemente rotó 130 grados, sin que yo empujase o me inmiscuyese de manera alguna. Después dije, “Genial, has pasado por el lugar del atasco, ahora puedes salir.”

El bebé empujó y salió fuera y respiró; fue todo muy simple. La experiencia que tuve en mi interior con esta familia fue tan distinta a las demás. Me emocioné mucho y comencé a hablar de este trabajo a las familias que venían a mí, y ellos también lo tomaron con mucho entusiasmo.

Entonces tuve una conversación con Ray y decidimos ofrecer dos sesiones prenatales a cada familia de embarazadas con él y conmigo, en las que las familias venían y trabajaban en cualquier cosa que suponía un desafío en sus vidas; para serles de apoyo y que pudieran tener herramientas para integrar sus comienzos tempranos; y después ver qué pasa. Después también ofrecimos una sesión de integración después del parto para que el bebé y la madre y el padre pudieran comprender realmente qué pasó en el parto y enlazar realmente cada una de las partes. Si había trauma o un espacio muy intenso en sus experiencias, entonces tenían que calmar eso e integrarlo más, para que así pudiesen seguir hacia adelante en sus vidas sin que ello tuviese un gran impacto en cómo tomaban decisiones y cómo afectaba a esto a casi todo. Sabes, el parto tiene un alcance tan grande y es muy grande el impacto que tiene en quiénes llegamos a ser cuando crecemos.

Por supuesto. Es realmente interesante que lo primero que hiciste fue mirar a tu interior cuando viste que los resultados de la media de trasferencias eran de un 20%. En la comunidad médica es algo muy poco habitual, por lo general, que los practicantes miren hacia dentro. 

Sí, es un gran problema. Esa es la situación de un montón de practicantes porque tan frecuentemente buscamos fuera las respuestas a todo en nuestras vidas y de donde proviene la verdadera sabiduría, creo, es de dentro.

Es como si hubiesen dos partes en ti: tú como practicante, tú como matrona, trabajando con tu propia historia; después de esto, eres capaz de estar presente y gestionar la situación cuando algo similar surge que pueda desencadenar esa memoria.

Sí, porque eso lo que hace es diferenciar nuestra propia historia como practicante de lo que está pasando en ese momento con otra familia.

Por tanto tú estás presente en el momento en vez de en tu propia historia. 

Sí, por eso en vez de reaccionar a la situación y hacer probablemente lo que era necesario cuando nosotros estábamos pasando por ese momento en nuestro nacimiento o gestación o de cualquier otro modo que fuese, pasamos a responder y preguntarnos realmente “ok, ¿qué requiere realmente este momento para esta familia?” Y no “¿qué necesito yo?”

Parece que eso realmente pueda afectar al resultado final.

 Creo que esa es la clave.

Estoy interesada en el espacio desde el cual estabas hablando al bebé porque yo también pienso que es también muy poco frecuente en nuestro modelo médico convencional; en primer lugar, hablas de la mamá y el bebé trabajando juntos en el parto, pero también de que estás trabajando con la mamá y el bebé y cualquier otra persona que esté presente.

Sí, muy frecuentemente sacamos al bebé y nos olvidamos del bebé, y este momento es una parte muy importante y significativa de este viaje. Y tan frecuentemente la conexión con el bebé se deja al margen. La consciencia del bebé está plenamente atenta y el cuerpo es inmaduro, pero el bebé sabe muy bien qué necesita hacer para nacer. Y ellos trabajan, junto con la madre, hurgando sus cabezas, encontrando el camino de menor resistencia y empujando con sus piernas, y sabiendo realmente en su interior que necesitan ir a algún lugar; están trabajando junto a la madre para hacer eso. Muchas veces, si la madre está luchando o está mermado el lugar del que debería empujar, les recuerdo que conecten con el bebé, ya que frecuentemente esto apoya el progreso del parto. También suelo animar a que la madre y el padre conecten entre ellos. Eso puede tener también un impacto muy poderoso en el nacimiento –es decir, la manera en la que los padres están o no están conectando. Su relación es muy importante.

Te estoy imaginando hablando con el bebé en el parto y cómo, supongo, la madre no se sorprende de esto durante el parto porque tú, de alguna forma, ya les has hablado en algún momento de su embarazo de esta idea de que el bebé siente y tiene plena consciencia.

Sí, yo ya le he hablado antes al bebé en las visitas prenatales, y hago cuidados prenatales para cualquier persona cuyo parto sea atendido por mí. De este modo, en las visitas prenatales ellos comienzan a hablarle al bebé, yo hablo con el bebé, toda la familia habla con el bebé y realmente lo están considerando un ser que ya está aquí presente. El bebé ya está aquí, justo al otro lado de la parte de la piel en la que ellos están después de haber nacido.

¿Sientes que la mayoría de tus clientes están abiertos a la idea de que el bebé está consciente?

Pienso que todo el mundo ha estado abierto a esa idea. Sabes, al principio, suelen reír tontamente, pero les gusta. Después cada vez se sienten más cómodos y puedo ver cómo la mamá, papá y herman@s le hablan al bebé y frotan la barriguita.

Parece que tú misma creas una relación con el bebé para que cuando llegues a esos puntos difíciles del parto, puedas señalar con claridad que está pasando, como un hombro que se ha atascado; por entonces ya has establecido una relación para que el bebé pueda responder. 

Sí, y pregunto, “¿Qué es lo que necesitas pequeñín? ¿Qué necesitas justo ahora?” Y simplemente hacer que la madre sienta lo que puede obtener siguiendo su intuición para saber qué es lo siguiente que su cuerpo necesita hacer. Frecuentemente sentirá algo como, “Ah, necesito apoyarme sobre mis manos y rodillas” o “Necesito meterme en la ducha.” La próxima cosa que sucede, por lo general, facilita que el parto progrese.

¿Has podido observar también que la propia historia temprana de la madre afecta el modo que tiene de dar a luz o cómo ejerce la maternidad o el apego temprano a su bebé?

Por supuesto. Frecuentemente pregunto a las madres que me digan la historia sobre su concepción, gestación y parto, simplemente para saber cómo han sido sus viajes. Si no lo saben, les animo a que hablen con sus padres si todavía viven o si sus padres ya no viven, que hablen con sus tías, tíos o amigos que puedan saber más de la historia de su nacimiento. Y después también, todos nosotros tenemos la historia de nuestros nacimientos grabada en nuestras células; ahí están para que ellas puedan sintonizar y sacar la información que sientan que es cierta sobre sus propios nacimientos. Entonces, miramos allí donde hubo mucha alegría, amor o trauma; cualquier cosa que haya en esa historia y qué lugar tenga en la secuencia.

Si hubo algo de trauma o una fuerte impronta que aconteciese al comienzo del parto o al final del parto, frecuentemente en ese momento de la secuencia, cuando la mujer embarazada con la que estoy trabajando está en esa parte del viaje con su propio bebé y ahora ella es la madre, puede activar la memoria de lo que fue para ella como bebé estar en el parto con su madre. El miedo puede surgir, lo que también puede hacer que el cuerpo se ponga rígido. Cuando estamos recordando una experiencia de ese momento en el que todavía no teníamos palabras, eso activa nuestra memoria implícita. Cuando estamos recordando una experiencia de ese momento temprano, la forma que tenemos de recordarla es a través de nuestra memoria implícita –a través de la sensación en nuestros cuerpos, a través de las emociones sobre cómo fue esa experiencia, a través de nuestras percepciones, a través de la memoria de cómo respondió nuestro propio cuerpo, de cómo se sintió en ese mismo momento.

La memoria implícita no está señalada por una bandera roja que dice “Esto es una memoria”, pero está en nuestras sensaciones, en cómo sentimos nuestro cuerpo cuando tenemos recuerdos que parecen como si estuviesen ocurriendo justo ahora, en este momento otra vez (si todavía no ha sido integrado). Así que, si esa memoria se ha activado y ese fue un momento que causó mucho miedo a la madre cuando esta estaba naciendo, esto podría constreñir lo que está pasando y ralentizar el proceso que está aconteciendo justo ahora en el parto de su bebé.

Entonces, si te das cuenta de que eso está pasando, ¿qué es lo que harías en tanto que matrona? 

Bueno, en la historia que me cuentan sobre sus partos les suelo sugerir que quizá quieran trabajar eso en una sesión con Ray o conmigo. Así que hacemos que se abran, lo sueltan y se mira lo que hay ahí, para que podamos servirles de apoyo para que puedan tener consciencia de ese espacio de trauma o ese espacio que estuvo lleno de amor, o cualquier otra cosa que hubiera allí. Después, toman consciencia; su cerebro explícito comienza a ser consciente de lo que la memoria implícita está recordando. Después pueden diferenciar más fácilmente; cuando esa memoria se activa, pueden comenzar a reconocerla en sus cuerpos y dicen algo así como “¡Oh, esto es esa memoria. La creé a partir de esa experiencia y eso no es lo que está pasando ahora! Hoy tengo otras opciones alternativas a las que tomé entonces.”

Cuando estaba trabajando con la distocia de mi hombro, solía sentir cómo ese miedo comenzaba a surgir y me decía algo así como “Oh, este es ese lugar en la memoria de lo que me pasó. Y sé que pasé por ese momento, pero ahora mismo no estoy naciendo, eso no me está pasando. Estoy aquí como una matrona, ayudando a esta familia a que dé a luz.” Así que diferencio las zonas temporales y miro a la experiencia desde mis ojos de adulto y no con los pequeños ojitos de lo que sucedió tiempo atrás, cuando era un bebé. Asumo mi papel como matrona, y me recuerdo mi edad actual y miro a la situación a través de los ojos de un adulto en vez de los ojos de cuando era un bebé que estaba naciendo.

Así que establezco esa diferencia por mí misma. Mi yo pequeñín no es quien sería capaz de facilitar que una mujer diese a luz y que un bebé nazca; pero mi yo adulto sí puede. Cuando servimos de apoyo a alguien para que puedan establecer diferencias, y comienzan a tener claro las distintas partes del trauma o de esa experiencia, entonces, cuando esa memoria se activa, se crea un espacio entre lo que les pasó y lo que están decidiendo hacer justo ahora con su bebé.

Cuando tenemos un trauma, las diferentes capas de ese trauma pueden quedar sobrepuestas una sobre otras si todas ellas giran en torno al hecho del parto. “Nuestra madre tuvo una cesárea de emergencia porque hubo una deceleración del tono cardíaco y el niño casi muere. Y mi madre perdió a su bebé porque el cordón umbilical quedó apretado fuertemente alrededor del cuello del bebé, disminuyendo el oxígeno que llegaba al bebé. Entonces, el parto de mi primer bebé tuvo que ser provocado debido al nivel tan bajo de fluido amniótico que tenía…” Si hay una historia de trauma en torno al parto, entonces las cosas se amontonan como si fuera una montaña de cosas apiladas. Entonces comenzamos a separar cada experiencia y simplemente aprendemos a tratar cada experiencia por separado. Entonces “¿qué pasó con la abuela? Muy bien, esa es su historia, entendido. Ok, ahora vayamos a lo que pasó con tu madre y contigo. Ah, mamá perdió al primero, y al darte a luz, pasó por ese momento de transición realmente terrorífico. Ok, entendido. Ahora tratemos de mirar al parto de tu primer bebé. ”

Estás desenredando todas las historias y las capas del trauma, para que puedas tratar una parte en concreto cada vez.

Una parte cada vez, contando la historia al ritmo que le permita a ella estar presente con ello, y después tratamos de ver qué intenciones tiene para con su bebé y para con ella misma, y cómo quiere cruzar ese momento del parto esta vez.

Una de mis clientes nació con pitocín, una medicación usada para provocar el parto. Se podía acordar de esto; el momento de la dilatación era un momento muy terrorífico para ella porque las contracciones eran mucho más fuertes, bastas y largas con pitocín que con las contracciones naturales. No había espacio de tiempo suficiente entre cada contracción que le pudiera dar una oportunidad para tomar aire, para recuperarse de la contracción y que su cuerpo tomase la cantidad de oxígeno que necesitaba antes de que viniese la siguiente contracción porque estaban muy juntas en el parto.

Cuando dio a luz a su primer bebé, el cuello de su útero se dilató 3 centímetros y después hubo una aceleración en la que pasó rápidamente a 8 centímetros , pariendo poco después. Y en ese momento de dilatación tuvo mucho miedo. Pasó lo mismo con su segundo bebé.

Entonces cuando Ray y yo trabajamos con ella en su tercer parto, miramos realmente qué es lo que pasó con la madre, qué pasó con su segundo bebé y qué intenciones tenía para con el tercer bebé. Realmente quería que las cosas fuesen de forma distinta esta vez. Así que, habiendo echado un vistazo a todas esas capas y habiéndolas separado por sesiones, cuando ese miedo surgió en el parto de su tercer bebé, sólo tuvimos una conversación de un par de minutos que trató de establecer una diferencia entre lo que estaba pasando justo en ese momento y lo que había pasado en los escenarios anteriores. Ese momento es diferente. Y sí, el miedo está ahí y la dilatación vendrá; aquello por lo que había optado era por tener un parto a un ritmo que pudiese manejar. Entonces el miedo estaba ahí, pero optó por tener una intención distinta respecto a su parto.

Otra madre había dado a luz con otros practicantes en su primer parto; fue todo un reto sacar al bebé de ese parto con vida y acabó muriendo dos días después. Con su segundo bebé, trabajó conmigo y tuvo mucho miedo durante todo el embarazo sobre qué es lo que pasaría al final. Ray y yo habíamos trabajado con ella dos sesiones cuando rompió aguas, y encontró meconio [heces del embrión] en ella; me llamó llorando diciendo: “Hay meconio en el agua y si doy a luz en casa, ¿vais a tener oxígeno en la sala?” Pensé que probablemente le ayudaría a estar más segura que escuchara que sí, que habría oxígeno en la habitación. Entonces dije, “Sí, por supuesto, habrá oxígeno en la sala.” Y rompió a llorar aún más fuerte y dijo “Si ese es el caso, iré al hospital porque eso es lo que pasó con mi primer bebé, que me tuvieron que poner oxígeno.”

Dije, “Ok, ¿entonces de dónde viene ese miedo justo ahora?”

Dijo, “Está viniendo del parto de mi primer bebé.”

Dije, “Bien, y lo que ahora pasa es que vas de camino al parto de tu segundo bebé. Y yo estoy de camino a tu casa justo ahora y estaré allí en unos pocos minutos.”

Y llegué allí y ella dijo, “Simplemente no sé que hacer, dónde dar a luz. No sé si debería ir al hospital.” Ya habíamos hablado anteriormente con quien nos respaldaba en el hospital de antemano y nos había dicho que podíamos ir en cualquier momento, en el último momento o cuando ella creyese oportuno y necesitase. Y habíamos ido a ver a una matrona en un centro de nacimientos y nos dijo que teníamos las puertas abiertas, “También puedes venir aquí.” Yo realmente quería hacer el parto en casa, pero la mujer iba a decidir en el último momento dónde quería ir.

Así que, cuando llegué a ese punto, sus contracciones se producían cada 10 minutos y dijo “Ok, quiero ir al hospital y ser anestesiada y despertarme con mi bebé en mis brazos y saber que los dos lo hemos hecho.”

Dije, “ok, ¿de dónde procede ese miedo?”

Ella dijo, “Oh, eso es del parto que tuvo mi madre conmigo. Fue sedada, me sacaron con fórceps, me desperté en sus brazos y después las dos supimos que lo habíamos hecho.”

“Bien, ¿es esto lo que realmente quieres para este bebé?”

Ella dijo, “No.”

Dije, “Ok, ¿entonces qué es lo siguiente?”

Ella dijo, “puede ser que si simplemente nos quedamos aquí por un tiempo lo suficientemente largo sucederá de forma rápida y no tendremos que decidir dónde ir y tendremos el parto en casa.”

Hice una pausa y dije, “No, ese es mi miedo. Porque si no decidimos claramente dónde eliges dar a luz, acabaremos teniendo al bebé en la autovía o en el coche en vez de cualquiera de estos dos lugares que ahora tenemos disponibles. Así que cierra los ojos un minuto para simplemente estar tranquila y ve a tu interior y trata de ver lo que la sabiduría de tu cuerpo te dice que será la mejor opción en este parto que puedes tomar para ti y para tu bebé.”

Cerró los ojos y los abrió tras un minuto y dijo, “Creo que para el bebé sí que es importante. Creo que lo quiero hacer es parir en casa.”

Dije, “Bien. Esto sí que es una respuesta clara.” Y miré al papá y le dije, “Ok, ¿y qué piensas tú que es la mejor opción para tu familia en este parto?”

Cerró sus ojos y dijo, “Tengo miedo, pero quiero estar en casa.”

Dije, “Genial, eso está también muy claro.”

Y justo cuando todos se aclararon sobre la decisión que habían tomado, sus contracciones pasaron de ser cada 10 minutos a cada 2 minutos, y su parto se fue haciendo cada vez más fuerte, bello y estable, y dos horas después dio a luz a una niña realmente sana. Así que, este es otro ejemplo de cómo suelo trabajar con las diferentes capas de una historia

Y también, esa parte de la intención –llevar a la mamá y al papá de vuelta a sus intenciones originales- es muy potente.

Sí, muy poderoso, ayuda muchísimo. Porque te puedes llegar a sentir a merced de las contracciones, a merced del parto y así sucesivamente. Pero si realmente tienes una intención clara de qué quieres –qué quieres para ti misma, para tu bebé y para tu pareja, y estando en conexión tod@s junt@s- el parto tiende a organizarse a sí mismo siguiendo a la intención.

“El parto se organiza a sí mismo siguiendo a la intención.” Esa es una afirmación de peso.

Sí. Por eso en vez de que sea la experiencia la que nos sostenga, somos nosotras quienes tenemos que sostener a la experiencia. Esta es una experiencia y una perspectiva muy distinta. Se está comenzando a gestar lo que va a acabar ocurriendo, pero la intención es una cosa muy poderosa que debemos aclarar al comienzo del viaje del parto.

Me pregunto qué palabras de sabiduría podrías compartir con alguien que pertenece a las profesiones relacionadas con los partos y puede que justo ahora está comenzando a incorporar materiales o principios pre y perinatales en sus trabajos.

Pienso que lo principal y el primer paso es: trabájate a ti mism@. Siempre, continuamente trabájate a ti mism@.

¿Y no te parece eso algo inacabable Mary? ¿No es eso un compromiso de por vida?

Sí, no tiene fin y pienso que necesariamente tiene que ser algo continuo. Si ya hubiésemos hecho todo el trabajo interior que debemos hacer probablemente ya no estaríamos aquí. Te trabajas a ti misma y después te tomas un descanso. No intentes que este trabajo interior tenga una relación de 24/7; te cansarás a ti mism@ y agotarás a todo el mundo que te rodea. Pero, sabes, es como ser una madre o un padre: cuando cogemos a nuestros bebés, si podemos regularnos a nosotr@s mism@s y estar arraigad@s (la mayor parte del tiempo) mientras sostenemos a nuestros hij@s, así es como ell@s aprenderán la sensación de lo que es trabajarse interiormente para estar en paz; cómo integrar, cómo regularse. Así que, si como practicantes podemos estar sentados en un espacio de conexión y arraigo dentro de nosotros mismos mientras estamos atendiendo una fase prenatal, un parto o un nacimiento, esto también sirve de apoyo para que la familia pueda encontrar un lugar dentro de ell@s mism@s. Si nosotros mismos estamos en un lugar relacionado con el pánico, entonces seguramente eso va a provocar pánico en quienes nos rodean. Por eso pienso que el paso número uno es simplemente trabajarnos nosotras mismas. Realmente nos ayuda a tener una perspectiva más amplia de qué está pasando en todas las capas que están afectando a lo que está pasando a esta mujer y este bebé en el parto. Podemos tener una perspectiva más amplia de la salud y no quedarnos atascados en el lugar donde se ha producido un atasco o un problema. Frecuentemente es algo que proviene de fuera lo que está provocando un gran impacto en el parto.

Si como matrona voy a un parto y todavía no he integrado lo que pasó en el último nacimiento que asistí ya que fue algo muy serio lo que pasó, y llevo todo eso al siguiente nacimiento, entonces la preocupación, la consternación, el miedo y la constricción van a estar presente en mi cuerpo. Voy a tener el temor de que lo mismo podría pasar en el nacimiento que estoy asistiendo en el momento presente, en vez de verlo como una experiencia nueva e individual y diferenciar realmente lo que pasó en el último nacimiento de lo que está pasando justo ahora.

¿Y qué pasaría si un parto fue traumático para un bebé y tú no fuiste la matrona, de tal modo que no estuviste ahí en ese momento para hacer que eso no fuese tan traumático, y la mamá va después a verte a ti y a Ray, pidiendo apoyo?

Primero hacemos que esa familia rellene extensos formularios antes de la sesión, lo que nos da información de cómo los padres fueron ellos mismos concebidos, gestados y nacidos; muchas preguntas son sobre su propia historia, su embarazo, nacimiento; como fue el proceso de asistencia médica; qué intervenciones usaron, si el bebé fue separado de la madre, etc. Después escuchamos primero cuáles son sus intenciones y , una vez más, la sesión se organizará a sí misma en torno a esas intenciones. Después cada uno de ellos, incluyendo al bebé, tiene su turno para contar la parte de la historia que quieren compartir con nosotros, la parte de la historia que se relaciona con su intención.

Creamos un espacio para cada uno de ell@s –la mamá, la pareja, el bebé- para que podamos tener sus propias percepciones; porque la percepción de cada uno de ellos es en sí misma exacta. Si hubo trauma, frecuentemente la historia se acelera cuando llega al momento de la interrupción o la intervención y puedes sentir sus cuerpos tensos y muy activos. Simplemente pararemos y nos permitiremos a nosotr@s mism@s calmarnos, animándoles a que continúen a un ritmo más pausado. Cuando nos están hablando de su experiencia traumática, sus sistemas nerviosos están reviviendo esa memoria y las sensaciones asociadas a dicha experiencia (generalmente con una intensidad menor). Así que, si añadimos en ese momento de la sesión cualquier cosa que faltó en el momento del parto a la persona que está narrando la historia, ello ayudará a crear un nuevo patrón en la memoria para que el sistema nervioso pueda comenzar a calmarse respecto a aquello que sucedió. La siguiente vez que hablan de la historia, por lo general les resulta mucho más fácil contarla. Si calmamos la ansiedad, se crea un espacio para la integración y se permite que las emociones afloren y puedan ser sentidas. Porque cuando todo está yendo muy rápido, no se crea ningún espacio para que esa integración pueda ocurrir.

¿Puedes decir algo más sobre cómo el bebé podría compartir o hablar de su versión de la historia?

El bebé parará justo en el momento en el que la madre está hablando del parto del bebé y dará un grito muy fuerte como si quisiese decir, “¡Espera un momento, tengo algo que decir sobre eso!” Y por lo general es a esa parte de la historia a la que el bebé quiere hablarle. Ese fuerte grito es como si estuviese diciendo, “Espera un momento ¡sí, salí fuera de ti y me hizo enfadar mucho, me sentí traicionado y abandonado, waaaaah!”

Entonces preguntaremos a la madre, “Cuando sientes el sonido de tu bebé llorando justo ahora, ¿qué te hace sentir?”

Y ella continua “Realmente me hace sentir triste, desolada, alejada. Quiero que estemos juntas.” Y si el padre está sosteniendo el bebé entonces sugerimos que sea la mamá la que sostenga al bebé. Eso crea una capa de apoyo en ese momento que antes no estaba en su memoria.

Entonces digo, “Ahora habla con tu bebé de ese sentimiento,” porque generalmente lo que pasa cuando los padres sienten el llanto particular de los bebés es que ellos mismos sienten lo que el bebé está tratando de comunicarles. “Dile al bebé lo que estabas sintiendo en ese momento del parto.”

“Siento mucho que no pudiese estar contigo. Quería estar ahí más que en cualquier otra parte del mundo, pero mi cuerpo no podía llegar hasta donde estabas. Lo que realmente quería era que estuvieses en mis brazos y nunca soltarte. Para que pudiésemos estar juntos” (o de cualquier otro modo en el que aconteció la historia.”

Lo que generalmente vemos es que las emociones del bebé se calman en seguida cuando vamos justo a lo que ellos están sintiendo. Y cuando hacemos la reparación, el llanto del bebé se calma. Puede que quieran tomar el pecho. Facilitamos que el bebé haga lo que Ray y yo hemos acuñado con el nombre de “apego apoyado,” que es un viaje posterior a cualquier parto en el que el bebé hace un viaje desde el parto hasta el pecho. En ese viaje, frecuentemente nos muestran a través de sus movimientos físicos lo que hicieron en su parto para bajar desde la pelvis. Ellos dirán con sus emociones y con su voz dónde hubo un desafío, dónde pasaron miedo.

Por eso su primera intención fue llegar hasta aquí para nacer. El siguiente viaje es llegar hasta el pecho y encontrar la nueva conexión que van a tener con la madre en el exterior de su cuerpo. El camino para llegar hasta el pecho puede recordarles a ellos el momento en el que el cordón umbilical queda atado alrededor del cuello; esto les pasó antes de que pudieran acceder al pecho, es decir, justo antes de que puedan alcanzar su siguiente objetivo; esto puede activar la memoria de la lucha por la que pasaron antes de nacer. Puede que den un fuerte grito antes de llegar al pecho. Y la mamá puede que diga, “Oh sí, esto parece un grito de mucho miedo y seguro que fue muy terrible para ti.” Puede que el bebé –yo misma he visto pasar lo siguiente – levante su cabeza en medio del grito y diga, “¡Síííííííí!.” Y todo el mundo dice, “Dios mío.” Y después simplemente se calma, escala hasta llegar al pecho, lo coge y se pone a amamantar.

Realmente están tratando de mostrarnos y decirnos muchas cosas y muchas veces nos perdemos que esto es lo que está pasando ahora.

Así que, Mary, cuando comenzaste a integrar esta psicología pre y perinatal, estos principios y el trabajo con Ray, supongo que tus cifras de trasferencias al hospital decrecieron. ¿Realmente investigaste esto para ver si era realmente cierto? 

Sí, por supuesto. Era alucinante porque cuando las familias comenzaron a estar interesadas, simplemente hice que formase parte del pack de los servicios que yo ofrecía como matrona. Las tasas que yo cobraba solían cubrir dos sesiones prenatales conmigo y con Ray y una sesión postparto de integración, más los cuidados regulares prenatales, del nacimiento y el postparto propios de mi trabajo como matrona. Así que, cuando las familias comenzaron a hacer esto, llegué a tener 20 partos seguidos sin ningún traslado (al hospital). Pensé, “Esto es muy fuerte. Probablemente los siguientes cinco partos van a ir todos al hospital.” Después tuve otros veinte sin que nadie hubiese ido al hospital, y después otro veinte más. Llegué a hacer 63 partos seguidos sin que nadie hubiese sido trasladado al hospital. Y nunca había tenido una racha igual. Pensé, “Guau, ok, parece que esto está funcionando realmente.” Así que sí, afectó drásticamente mis resultados.

¿Si pudieras pedir un deseo para los niños que nacen en nuestro país, si tuvieses un deseo sobre cómo esto podría ser de una forma distinta a la que es ahora, cuál es la cosa que te gustaría ver cambiada? 

Una cosa que me gustaría es que los practicantes tuviesen confianza –indistintamente de quién esté atendiendo a las madres; que confíen en el parto, en la habilidad de las madres para dar a luz, que confíen en el conocimiento del bebé sobre cómo debe nacer. Esto es algo que se podría ver que tendría un gran impacto.

Y otra cosa sería que todo el mundo tuviese en cuenta que el bebé es parte del viaje, de la experiencia del periodo del embarazo y que se dieran cuenta de que los bebés son seres que conocen, recuerdan y sienten. Y que los bebés están experimentando todo lo que pasa, en la familia, en la madre; a su cuerpo, en su cuerpo (de la madre). Creo que los infantes frecuentemente nos conocen mejor de lo que nosotras mismas nos conocemos como madres precisamente porque crecieron en nuestro seno.

Otro deseo es que las madres, padres y bebés tuvieran el derecho de permanecer unid@s desde justo el comienzo; el bebé no debe ser trasladado de forma rutinaria al nido. Creo que muy frecuentemente no tenemos ni idea de los líos que estamos creando cuando separamos a la madre del bebé o al bebé y al padre de la madre. Esto crea una confusión dentro de ese pequeño que puede permanecer por el resto de su vida si no se trata. Puede afectar sus relaciones durante toda una vida. Puede afectar a cómo llegarán a relacionarse con ellos mismos, cómo se relacionarán con la madre y con otros; tiene un impacto de grandes consecuencias. Esta parte realmente me pone muy triste: cuando los bebés son separados de sus padres simplemente para quedar en observación, sin ninguna buena razón real. Me gustaría gritar a la gente y decir algo así como, “¡Espera! No conocéis esta parte. No te das cuenta que la madre y el bebé van a tener que trabajar mucho para sanar esta parte de su viaje, para llegar a una conexión profunda entre ell@s mism@s, para poder llegar a remontarse hasta lo que debería haber ocurrido de forma natural si simplemente los hubieran dejado sol@s un rato.”

Mary muchísimas gracias. Todo esto parece algo muy rico y vasto. Es tan maravilloso tener gente como tú haciendo este tipo de trabajo. Realmente creo que esto podría tener un impacto en la sociedad y la humanidad; si tan sólo se cuidase de esos momentos tan tempranos con ese tipo de consciencia, cuidado y trabajo interior del que nos has hablado.

Más y más gente está haciendo esto cada día. Se está produciendo un cambio a gran escala. Definitivamente está teniendo un impacto.

Como Bessel van der Kolk ha dicho, solíamos pensar que las cosas traumáticas que afectan a las personas y que suponen problemas psicológicos o psiquiátricos son los grandes traumas que han ocurrido en nuestras vidas después, como accidentes, operaciones, violaciones, guerra (y de hecho todos estos son grandes sucesos que también tienen un gran impacto); pero lo que estamos dándonos cuenta es que el origen de muchísimos problemas de los niños y los adultos provienen de la historia de un trauma que se produjo muy temprano en la historia de los pacientes. La sola experiencia de unos padres que no están sintonizados o que no estuvieron ahí o no fueron consistentes en su presencia o inconsistentes en sus cuidados –esas experiencias tempranas de cómo somos sostenidos por alguien en nuestros brazos o cómo su corazón reacciona ante nuestra presencia en tanto que ser humano y que nos está observando –: ahí es donde desarrollamos ese sentido de aprecio por nosotr@s mism@s o no. Así es como desarrollamos un sentido de nosotr@s mism@s; en la manera como nos ven esas primeras personas de nuestras vidas que nos están sosteniendo. Una parte muy importante y crítica de la vida de cualquier persona es la forma que tiene de vernos la persona principal que está cuidando de nosotr@s.

¿Hay algo más Mary que le gustaría decir y de lo cual no hayamos hablado?

Que las mamás y los papás sean conscientes del impacto tan grande que tienen en nosotros los primeros años y los primeros momentos que tenemos en nuestra vida como seres humanos. No es algo de poca monta. Incluso aunque a veces no podamos entender el lenguaje del bebé, están tratando de decirnos algo. Puede que no hablen Inglés, Alemán o Francés o cualquiera otra que sea tu lengua materna, pero tienen tanto que decir y mostrar. Hay que mirar a los bebés con asombro y tratar de ver si puedes comprender qué está tratando de comunicar. Al comienzo, queremos ser vistos, escuchados, amados y comprendidos, y si venimos al mundo sintiendo todo esto, ¡qué mejor modo de comenzar!

[*] Mary Jackson RN, CPM, LM, RCST, ha sido una matrona de partos en casa desde 1975. Ha atendido cerca de 2000 partos en Santa Bárbara, Ventrua, Ojai y California y ahora mismo está atendiendo partos en casa en su segunda generación de bebés. Ha incorporado en su práctica de obstetricia su entrenamiento de dos años en Craneosacral con Michael Shea y un entrenamiento de dos años de Entrenamiento Castellino de Parto y Prenatal. Ha dado conferencias a nivel internacional y entrenamientos en escuelas, institutos y universidades, así como entrenamientos en hospitales para doctores, enfermer@s y matronas; su trabajo ha aparecido en nueve libros y varias películas. Suele dar cursos pre- y perinatales en España, Inglaterra, Escocia y Alemania. Contacto: mjmidwife@googlemail.com

[*] Artículo publicado originalmente en Journal of Prenatal and Perinatal Psychology and Health bajo el título Bridging Midwifery Practice and Pre- and Perinatal Psychology Insights.

Texto traducido para la AETBC por: José Luis Poveda Alfaro