Discusiones de pareja, 4 claves para reducirlas

Dialogo
7 Oct, 2017

Discusiones de pareja, 4 claves para reducirlas

Mantener la paz y la armonía en nuestro interior está muy relacionado con nuestra relación con la familia, los amigos y, la pareja. En muchas ocasiones, las relaciones entran en un bucle en el que las discusiones de pareja se repiten una y otra vez con los mismos reproches, las mismas respuestas y las mismas réplicas reproduciendo constantemente los mismos discursos viciados que no conducen a solucionar el problema.

Un interesante artículo publicado en el diario ‘El País’ define muy bien estas discusiones que califica como diálogos encapsulados, discos rayados, palabras enjauladas, frases siempre en la misma órbita y aguas estancadas.

Los profesionales de la terapia de pareja aconsejan llevar a cabo una serie de pautas y cambiode hábitos para desbloquear esa situación y llegar a un buen entendimiento con la pareja y una mejor comunicación.

1-Cambiar el discurso en el que exponemos los motivos que nos causan malestar y las cosas que no nos gustan de nuestra relación o nuestra pareja por un “dime qué cosas te gustaría cambiar de la relación o qué cosas te harían sentir mejor”. De esta manera, más tarde podremos expresar también nuestros deseos y peticiones y no encontraremos a nuestra pareja a la defensiva, sino abierta y dialogante. Se trata simplemente de hacer ver a nuestra pareja que de verdad deseamos mejorar nuestra relación y complacer también sus deseos.

2-Evitar los reproches en nuestras discusiones. Aunque éstos estén fundamentados, no conducen al entendimiento porque no solemos reconocer nuestros errores o al menos, no nos gusta que nos los recuerden. En vez de reprochar algo que nuestra pareja no hizo, volver a pedir que lo haga de forma dialogante. En este sentido es importante también que cuando se produce una discusión nos limitemos a hablar de ese tema y no sacar temas polémicos del pasado (reproches).

3-Por último es importante escuchar a nuestra pareja sin tratar de interpretar sus frases de forma negativa, ni leer entre líneas. Vamos a escucharla de forma neutral, sin interpretaciones y tratando de ponernos en su lugar y presuponiendo sinceridad. El talante ha de ser conciliador, la actitud con la que iniciemos la conversación será un aspecto definitivo para llegar o no a buen término.

4-Puede que la intervención de una tercera persona , puede que un profesional, nos ayude a repactar la relación desde un lugar más sano. En ese caso deberemos acudir a la terapia de pareja donde una voz objetiva podrá aconsejarnos sobre cuáles son las pautas más adecuadas para nuestro caso concreto.

Está claro que todo ello supone un esfuerzo mayor que dejarse llevar por la inercia. Pero el resultado puede merecer la pena. ¿Lo intentamos?

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